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Aprende inglés día a día: hazte tu propio curso intensivo

Hoy posteamos sobre cómo practicar inglés de una manera constante. Estas buenas rutinas que os presentamos pretendemos que sirvan como refuerzo al proceso de aprendizaje. Son un conjunto de técnicas que constituyen una manera fácil de perfeccionar nuestro inglés siempre que las apliquemos con constancia y esfuerzo. Aprende inglés día a día. ¡No te rindas!

Aprovechando el alto nivel de incursión tecnológica de la actualidad podemos mejorar de varias formas. Pensemos en todas las posibilidades que ofrece un smartphone: en primer lugar, podemos ajustarlo para que el idioma predeterminado sea el inglés, y ¿por qué no configurar también nuestras redes sociales (a las que solemos acceder a través del móvil) en este idioma? ¡ya tenemos algo adelantado! Otra opción es whatsappear en la lengua de Shakespeare con algún contacto con un dominio básico del inglés. Y hacer apuestas con él/ella para asegurarnos de que no nos pasamos al castellano. Desde nuestro terminal también podemos ver vídeos, así que haciendo cola, en el bus…cualquier ratito es bueno para disfrutar de un sketch y aprender.

Dejemos a un lado el universo 2.0 y centrémonos en el cara a cara de toda la vida. Algo muy español es el amor a los bares; aprovechando esto podemos cambiar Tasca Paco por algún pub irlandés o inglés donde desinhibirnos y mejorar nuestra fluidez oral. Y quién sabe, quizá allí es posible encontrar el amor de algún/a nativ@, y entonces no nos queda otra que quererle en inglés (como Antonio Banderas al rendirse ante Melanie Griffith). O si no, siempre podemos hacer buenos amig@s y conservarlos toda la vida skypeando en su idioma.

Irish pub, un buen lugar para aprender y practicar inglés

Utilizar estos trucos es en cierto modo, realizar tu propio curso de inglés, y puede ser tan efectivo como un curso de inglés de verano. Además, la mayoría de ellos implican la colaboración de otra persona, lo que hace que el proceso sea más ameno y llevadero y que podamos ser más constantes. Porque aprender un idioma es un largo camino en el que valen más los pequeños pasos que las grandes zancadas, y siempre es más divertido recorrer la distancia acompañado.